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SOY DIRECTOR COMERCIAL DE UNA INMOBILIARIA
No digo nada nuevo si reconozco que este negocio no se parece en nada al de antes. Pero este es mi modo de vida, y si hay un piso que vender o alquilar, quiero venderlo o alquilarlo yo.
Estoy convencido de que ahora hay que echar más imaginación, y recursos, de los que se empleaban antes. Los clientes se han vuelto más exigentes, si antes les dabas una fotocopia o le anotabas el precio en una tarjeta, con eso valía… esos tiempos ya pasaron.
Afortunadamente siempre hay alternativas. El día que conocí las posibilidades que me brindaba la impresión digital de pequeño formato bajo demanda de la mano de Gutemberg Digital, visualicé un cambio radical en mi negocio, en mi modo de hacer las cosas.
El hecho de que no existan pedidos mínimos, que la calidad sea la misma que la de la imprenta convencional, me llevó a tomar decisiones como éstas:
Se acabaron los carteles impresos en la impresora de la oficina (¿es que el toner es gratis?). Me diseñaron una plantilla perfecta, sencilla de manejar. Imprimo seis o siete ejemplares de cada vivienda y las distribuyo por las sucursales. (*) Ni por asomo lo que hacía antes.
Edito una revista con las novedades del mes. Algo sencillo, 8 páginas A4, nada complicado de montar (lo hago yo mismo). Mando a imprimir 200 (las tengo en 24 horas) y las distribuyo por las oficinas. He advertido a mi gente que cuando quede un mínimo de diez, avisen e imprimimos 20 o 30 más, hasta que montemos la siguiente.
Cada uno de mis agentes tiene una tarjeta con su fotografía. No es que sea una novedad. La novedad es lo barato que resulta imprimir una tarjeta a color, por las dos caras, en Gutemberg Digital. Ni que decir tiene que tengo más agentes que nadie… eso es todo lo que necesitan para trabajar.
O los carteles de venta o alquiler para las casas. Los hago en papel o en un pvc irrompible, según donde vaya a colocarlos. Pueden hacermelos hasta en 54 x 32 cms. Suficiente para la inmensa mayoría de los casos. Y cada cartel con la foto o teléfono del agente y de la central. Eso, en una imprenta convencional, es imposible.
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